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Entre los numerosos puntos que juegan a favor de invertir en patrocinios deportivos hay uno menos "claro" pero nada desdeñable. De hecho, este tipo de gastos entran dentro del ámbito de deducibilidad según la legislación vigente. Esto se puede comprobar en las leyes de numerosos países, cada uno obviamente con dinámicas y procedimientos específicos.

Si examinamos la situación de nuestro país podemos profundizar en los parámetros a respetar para poder disfrutar con más detalle de este tipo de régimen. Los gastos de patrocinio pueden considerarse deducibles de los impuestos comerciales si se consideran gastos de marketing o publicidad. Sin embargo, puede haber límites y restricciones con respecto al tipo de organización que es elegible para las deducciones, y los requisitos pueden variar mucho.

En este caso, podemos encerrar las necesidades a satisfacer en una breve lista cuyos pilares son la congruencia y la inherencia. El patrocinio debe tener ante todo una finalidad comercial declarada y estar vinculado al negocio de la empresa. Normalmente, se debe demostrar que el patrocinio es un gasto de marketing o publicidad destinado a promover el negocio y generar beneficios para la empresa. No hace falta decir que conviene, por tanto, documentar de forma clara y exhaustiva el tipo de exposición, el alcance y las características de la iniciativa, así como, posiblemente, los objetivos de la campaña.

Por lo tanto, es fundamental contar con un acuerdo de patrocinio formal y bien documentado, que establezca claramente los términos y condiciones del patrocinio, incluido su monto, los servicios y/o beneficios proporcionados a cambio y las responsabilidades de ambas partes. La realización de un patrocinio debe proporcionar beneficios comerciales a la empresa patrocinadora. Estos beneficios pueden entenderse como exposición publicitaria, visibilidad de marca, oportunidades de marketing, acceso a nuevos mercados o audiencias objetivo, aumento de ventas, creación de nuevas asociaciones y colaboraciones, acceso a conocimientos específicos e intercambio de habilidades u otros retornos de la inversión.

La presencia en vehículos, uniformes o en cualquier caso dentro del paddock deberá estar dirigida a un público relevante para la actividad de la empresa. Si una empresa decide asociarse con un corredor, un equipo o una federación, es fundamental que el público y otros operadores presentes en ese contexto estén en línea con su target y su sector de referencia. Todas las transacciones deben ser transparentes y estar debidamente registradas en los libros de la empresa.

A nivel de régimen tributario, la práctica del patrocinio deportivo debe considerarse como un gasto de publicidad y no debe confundirse con gastos de entretenimiento. En efecto, en el primer caso se trata -como hemos visto- de un intercambio económico que prevé una devolución de imagen y un impacto comercial a cambio de un pago en dinero o de carácter profesional. En el segundo caso, hablamos más bien de gastos gratuitos que realiza una empresa para aumentar su reputación, activar las relaciones públicas y, en general, obtener un retorno a largo plazo. La deducibilidad de este segundo ejemplo es mucho menor y está regulada por el artículo 108 de la Ley del Impuesto sobre la Renta Consolidado (TUIR) que establece:

“1. Los gastos correspondientes a varios ejercicios son deducibles dentro del límite del importe atribuible a cada ejercicio.

  1. Los gastos de representación son deducibles en el período impositivo en que se incurren si cumplen con los requisitos pertinentes establecidos por decreto del Ministro de Economía y Hacienda, dependiendo también de la naturaleza y destino de los mismos. Los gastos del período anterior son proporcionales al importe de los ingresos y rentas de la gestión característica de la empresa resultantes de la declaración del impuesto correspondiente al mismo período en igual cuantía:
  2. a) el 1,5 por ciento de los ingresos y otros ingresos hasta 10 millones de euros;
  3. b) al 0,6 por ciento de los ingresos y otros ingresos por la parte que exceda de 10 millones de euros y hasta 50 millones;
  4. c) al 0,4 por ciento de los ingresos y otros ingresos por la parte superior a 50 millones de euros. No obstante, son deducibles los gastos relativos a bienes distribuidos gratuitamente cuyo valor unitario no exceda de 50 euros."

Se hace, por tanto, evidente garantizar la máxima eficacia en la redacción y cumplimiento de los contratos de patrocinio para que estos desembolsos se enmarquen correctamente en publicidad y no estén asociados a otros tratamientos.

Para protegerse no sólo hay que cumplir con los parámetros enumerados anteriormente sino que es muy recomendable demostrar que el retorno económico y de imagen esperado y el consiguiente gasto relativo son proporcionados. Esta congruencia no se refiere sólo al importe de la campaña de patrocinio sino también a su impacto en el volumen de negocios de la empresa. Un gasto excesivo con una posibilidad de inversión reducida o en presencia de un rendimiento limitado expondría a la empresa a investigaciones y sanciones.

En este círculo virtuoso podemos observar, por tanto, que un estudio de marketing bien realizado puede garantizar:

  • Identificar el espacio y contexto más adecuado para mostrar su marca
  • La consecución de objetivos realistas y mensurables.
  • La certeza de que las inversiones están clasificadas correctamente y no entran en categorías menos ventajosas.

Confiar en una agencia como Fastback con muchos años de experiencia en el sector y que goza de relaciones directas con los principales equipos de MotoGP y Superbike puede ayudar a validar los pasos específicos en este camino.

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